TERRITORIO DEL MIEDO EN UN AMANECER CASTELLANO
Mientras amanece.
Y se derrite el sol en mil tonalidades.
En el centro de lo que llamamos cielo; espacio vital, la luz
blanca se muestra pura y casta.
El rayo que se escapa, se descompondrá; un después, en un
simple punto.
El toro representa el territorio del miedo, del aquí quien
manda soy yo. Y pasa y te mira desconfiado.
¡Por si las moscas!... Y apenas son aún cuatro las que le
molestan.
Su mirada, pese a todo, es inocente, cándida, perezosa,..
Pero de nuevo...¡Por si las moscas!
Todo lo que hagamos nos lo consiente, menos que nos
adentremos en su terreno, su espacio, su medio, su ambiente,... El territorio
del miedo.
¡ Y quien busque otras sensaciones más fuertes, más vivas, no
espere que avance el día! Salga y se introduzca en su luz.
¡Jé, toro! No se arranca, no se mueve. Preside el momento.
Muestra respeto.
Se levanta, parece que se quiere ir. Te mira ¿Le molestas?
O te quitas... o después.... Dios dirá....
Mientras tanto, dos fuerzas infernales y bien visibles rivalizan. el resplandor solar y el reflejo de su cornamenta. Lo demás
si queda algo será en el cuadro.
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